Los Archivos de la Cámara – parte III
Bienvenidos…
Ésta es una entrada especial, ya que por única vez contendrá el artículo completo acerca de Lacrimosa que apareció en el número 5 de Dark.
Lacrimosa, paradoja oscura
¿Qué se puede decir de Lacrimosa que no hayamos ya escuchado un millón de veces? Esta banda, nacida de la mente prodigiosa y el alma atormentada del alemán radicado en Suiza Tilo Wolff, originalmente era él solo con un sintetizador, y fue creada con la intención de darle a los poemas que él escribía otra dimensión y una mayor profundidad, y el resto es historia.
El origen
En el año de 1990, la escena oscura suiza conoció lo que vendría a ser el demo de Lacrimosa, una cinta que ostentaba el nombre de Clamor. Con ella, Tilo Wolff y su proyecto se hicieron rápidamente de un nombre en la escena. Había llegado la hora de grabar el primer álbum.
Debido a que la mayoría de las disqueras pide a sus artistas aligerar su estilo, o hacerlo más parecido a grupos ya famosos, para hacerlo más comercial, Tilo decidió fundar su propia compañía, Hall of Sermon. Con ella, podría hacer con su proyecto lo que él quisiera, y cualquier otra banda que llegara a su puerta tendría completa libertad creativa.
Del Miedo a la Luz
Los álbumes de Lacrimosa siempre se han caracterizado por dos detalles en particular: El arte, que incluye como elemento perenne un arlequín, y el nombre, que siempre, sin excepción, es una sola palabra.
Angst (Miedo, 1991), Einsamkeit (Soledad, 1992) y Satura (Sátira, 1993) fueron los tres primeros álbumes de Lacrimosa, que contaron con Tilo Wolff como único miembro “oficial” del grupo, y tuvieron la participación de diversos músicos invitados.
El año de 1994 marcó un hito en la historia del grupo, ya que la finlandesa Anne Nurmi, vocalista, tecladista y miembro fundador del grupo Two Witches, llegó para quedarse, tanto en la vida de Tilo como en su música. A partir de entonces, Lacrimosa fue considerado un dúo.
Aquí comenzaron las discrepancias entre los fans, ya que mientras muchos apreciaron la inclusión de Anne, un gran número de ellos perdió el gusto por la música del grupo, argumentando que en cuanto llegó, Lacrimosa se “afresó”, ya que las letras de las canciones empezaron a tratar un poco más con el amor y un poco menos con la depresión.
Además, lo cierto es que, para bien o para mal, con su cuarto álbum, Inferno (1995), llegó el cambio más grande para Lacrimosa: la introducción cada vez más notoria de elementos metaleros en la música, y el cambio de sintetizadores por instrumentos sinfónicos.
También apareció otro elemento importante en el arte de las portadas: el personaje de Elodia, quien haría acto de presencia en tres álbumes: Inferno, en el cual sería ella el componente principal; Stille (Silencio, 1997), en donde se la puede ver en la parte de atrás, en una puerta tras bastidores, y finalmente el álbum Elodia (1999), donde podemos verla en brazos del arlequín.
Entre Stille y Elodia está Live, primer álbum en vivo de la banda, que salió al mercado en 1998, y contiene Darkness, canción que jamás ha sido grabada en versión de estudio (no aparece en sencillos, recopilaciones ni en ningún otro lado).
Elodia fue un álbum importante en la historia de Lacrimosa, porque es hasta la fecha su único álbum que podemos considerar conceptual, ya que fue concebido como una ópera-rock, dividida en tres actos. El primero narra una historia de historia de amor, ya marchito, que ve su final con la muerte de ella (asesinada por él) en el segundo acto, y el tercero presenta un réquiem por el amor perdido (Sanctus) y al final la esperanza de que todo estará bien y ambos quedarán reunidos. Además, este álbum tuvo la participación de la Orquesta Sinfónica de Londres, con la que no cualquier artista se da el lujo de trabajar.
Después vinieron Fassade (Fachada, 2001), Echos (Ecos, 2003) y finalmente Lichtgestalt (Ser de Luz, 2005), donde vemos en la portada un hombre con alas de murciélago arrodillado, y en la contraportada el traje del arlequín sobre una roca. ¿Será que viene la evolución de Lacrimosa, al igual que la del arlequín? Además, muy pronto llegará el segundo disco en vivo, Lichtjahre (Años de Luz).
En todo caso, la música de Lacrimosa siempre se ha caracterizado por sus constantes cambios, que sin embargo nunca han sido tan drásticos como para notar un giro de 180 grados entre un álbum y otro.
Angst y Einsamkeit vieron énfasis en el uso de sintetizadores, con muy pocas guitarras o batería. Satura e Inferno fueron los primeros intentos de adentrarse en los terrenos metaleros, conservando la densidad característica del principio.
Stille y Elodia tuvieron una mayor carga de elementos sinfónicos, pero también de guitarras, con lo que podrían ser casi considerados metal sinfónico; y Fassade ha sido el álbum más pesado, “duro”, como alguna vez lo describió el mismo Tilo Wolff, hasta la fecha. Echos, por otro lado, volvió al terreno sinfónico, pero en un terreno más suave, siendo el álbum más “calmado”. Finalmente, Lichtgestalt nos entregó una obra que combina los elementos de todos los álbumes anteriores.
La ruptura
No, no la de Lacrimosa como grupo. Por ruptura nos referimos al cisma que se generó entre los fans con la entrada de Anne Nurmi a la banda. Tal vez fue coincidencia, tal vez no, porque desde su primer álbum, Lacrimosa había incluido voces femeninas y guitarras.
Lo cierto es que así como ganó seguidores, también los perdió, ya que para los góticos por decirlo de alguna manera más estrictos, el grupo perdió ese “algo” que lo hacía tan especial, ya que ahora sonaba como metal. Sin embargo, para los metaleros más estrictos, Lacrimosa nunca ha tocado metal. Y hasta la fecha no es considerado metal.
De cualquier forma, la banda se ha mantenido por más de 15 años en el gusto del público, y sus más fieles seguidores no se preocupan por las etiqueta, sino por la música y las emociones que ésta les despierta.
El Réquiem
Lacrimosa toma su nombre de la misa de Réquiem, la cual, al final de la secuencia del Día de la Ira (Dies Irae), reza: Lacrimosa dies illa / Qua resurget ex favilla / Judicandus homo reus. / Huic ergo parce, Deus: / Pie Jesu Domine, / Dona eis requiem. Amen. (Día de llanto es aquél / en el que se levantarán de las cenizas / Los culpables para ser juzgados. / Así que ten misericordia, oh Dios, de ellos. / Misericordioso Señor Jesús, / Concédeles descanso. Amén)
Es por esto que no extraña la afinidad de Tilo Wolff por este “género” musical, que se hace patente a lo largo de toda la obra de Lacrimosa, como podemos ver en Angst, que contiene precisamente Requiem, Elodia, con su Sanctus, y Echos, que abre con Kyrie (Sanctus y Kyrie son también partes integrales de la misa de Réquiem).
Cambio de Piel
Hace ya tres años, en el 2004, Tilo Wolff dio por fin rienda suelta a la creatividad que no tenía cabida en Lacrimosa, y en México presentó su proyecto alterno, Snakeskin (sin Anne). El primer álbum, Music for the Lost, es una muestra de que este hombre no sólo sabe hacer música sinfónica, ni rock, ni gótico, sino que también tiene mucho que ofrecer en los terrenos del electro/industrial, con canciones bailables, pero también algunas lentas, densas, que recuerdan mucho a lo que fue Angst, pues no pierden ese toque oscuro. Dos años después, en el 2006, la Serpiente regresó, en esta ocasión incluyendo en su segundo álbum, Canta’tronic, a la soprano Kerstin Doelle, quien le dio un aire aun más etéreo a este nuevo esfuerzo.
Lacrimosa para México
Un detalle algo curioso es que Lacrimosa ha tenido más éxito en México que en ninguna otra parte del mundo, tal vez incluso más que en su natal Alemania, y no parece haber ninguna razón específica, pues la mayor parte de sus seguidores coincide en que les gusta la forma en que están construidas las canciones, la variedad que éstas tienen, la atmósfera que crean. Las letras en general y la voz de Tilo Wolff son otro factor importante, pero esto no es en realidad nada fuera de lo común. Sólo podemos creer que su música hace una especie de reacción química con el mexicano. Y ellos lo saben, y lo aprecian.
Es tal el cariño que hay entre Lacrimosa y México, que Durch Nacht und Flut (A Través de la Noche y los Mares), del álbum Echos, tiene una versión que incluye la última estrofa en español, y ésta fue escrita y grabada especialmente para los fans de México. Además, The Singles Collection, compilado de dos discos que incluye todos sus sencillos, fue hecha especialmente para nuestro país. No hay muchos artistas que nos demuestren su afecto así, y eso hay que reconocérselo a esta banda, que sólo trasciende las fronteras musicales, sino también las del idioma e incluso la ideología.
