Los Archivos de la Cámara – parte V

Bienvenidos…

Estos son el previo y la reseña del primer Live n’ Louder Rock Fest de México. Publicados originalmente en El Economista.

 

                                              

Live n’ Louder, ¿por qué?

¿Por qué? Ésa es la pregunta obligada con respecto al Live n’ Louder Rock Fest, el primer festival “grande” de metal (y algo de rock colado) de la ciudad de México.

¿Por qué no asistir? Porque el concierto va a durar (al menos en teoría) por lo menos cinco horas. Porque van a ser más de cinco horas de miles de fans gritando y cantando junto con los proverbiales “gritos y tamborazos” de los intérpretes. Porque muy probablemente al terminar el concierto le duelan los oídos. O los pies de tanto estar parado, o la espalda de tanto estar sentado. O tal vez la garganta de tanto cantar.

¿Por qué sí asistir? Porque es una oportunidad única para ver a 6 grandes grupos en el mismo lugar, pagando solo un boleto. Porque cinco de las seis bandas que se presentan son leyendas del metal, y muchas de ellas vienen a nuestro país por primera vez en el marco de este festival.

El grupo estadounidense de metalcore Poison the Well abrirá el concierto, seguramente para atraer a la generación MTV, y ya calentados los ánimos, comenzarán las leyendas a demostrar de lo que son capaces.

Los también estadounidenses de Testament, los alemanes de Rage, los suecos de Therion y los finlandeses de The 69 Eyes y Nightwish prometen un espectáculo que dará gusto hasta al más exigente; los agresivos acordes del Thrash Metal, la rapidez del Power Metal, la grandiosidad del metal sinfónico e incluso la oscuridad del gótico asegurarán que el Live and Louder sea todo, menos aburrido.

¿Por qué asistir? Porque no importa por qué lado se vea (o mejor dicho, se escuche) el Live n’ Louder Rock Fest será todo un acontecimiento digno de presenciar. 

 

                                              

 Live n’ Louder, ocho horas de música

El Live n’ Louder Rock Fest fue una decepción, pero no por falta de calidad en los artistas, sino por la falta de público, que únicamente llenó lo que sería la cancha del Palacio de los Deportes. Sin embargo, las actuaciones fueron todas de primer nivel.

A la 3:30 de la tarde salió Poison the Well a dar todo lo que tienen… que en un festival de metal no es mucho. MTV al cien por ciento: camisetas negras, algunos brincos con las guitarras, música pesada, pero de Metal, nada. Algunos fans respondieron, pero en general no hubo mucho entusiasmo por estos oriundos de Florida. Tal vez sería que apenas se empezaban a calentar las cosas.

Después llegó Rage. Estos alemanes, con sólo dos guitarras y una batería (sin bajo), logran lo que la mayoría de las bandas no pueden, aun con instrumentos de más. Aunque desafortunadamente este grupo tampoco prendió tanto al público, por falta de seguidores más que de calidad musical, Rage demostró que no por nada llevan más de 20 años vigentes.

Los “Vampiros de Helsinki”, The 69 Eyes, hicieron su aparición a continuación, con una actitud  más de rockstars; durante su acto el vocalista hizo malabares con la base del micrófono, se subió a las bocinas, lo clásico. Fue hasta entonces que el público se empezó a animar, justo para dar paso a la “sorpresa” de la noche: en lugar de Testament, vino otra banda de Thrash legendaria, también de Estados Unidos: Over Kill, que no se había presentado en nuestro país en más de 10 años, pero que por fin logró que la gente coreara, brincara y gritara.

Ya eran las 8 de la noche cuando los suecos de Therion aparecieron en el escenario. Es toda una experiencia ver a Therion en vivo. Aunque las orquestaciones las traen en pista, (nadie es perfecto) su actuación siempre es impresionante, y esta vez no fue la excepción.

Fue Therion quien recibió la mayor ovación de la noche, incluso por encima de los finlandeses de Nightwish, que cerraron el festival. Pero es que para cuando salió Nightwish al escenario, ya los asistentes no podían más. Y sin embargo todavía fueron capaces de ovacionar con todas sus ganas al grupo, que tocó hasta los primeros minutos del domingo, cerrando triunfalmente el primer festival “grande” de metal de la ciudad de México.

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